29 nov. 2013

El continuo [gay] y los "bros."

La gente no suele cuestionar la "natural" heterosexualidad de dos amigos hombres que, como buenos machos, comparten cervezas, hacen ejercicios juntos (si practican ciertos deportes, se admiten incluso besos en la boca y agarradas por detrás) y se cuentan sus aventuras sexuales con mujeres. Sin embargo, Adrienne Rich en 1980 introdujo el término continuo lesbiano al debate feminista para referirse a lo que llamamos comúnmente "orientación sexual" como una condición social que trasciende la sexualidad.

La amistad entraría dentro de esta categoría asociada a niveles de compenetración e identificación que no necesariamente tienen que acabar siendo un asunto carnal. De esta forma, la heterosexualidad desaparece como polo absoluto en confrontación con la homosexualidad y habría que admitir la "sexualidad" como una gradación en la que podemos identificar distintos niveles de vinculación afectiva y emocional que nos hablan de diversas formas de relacionamiento. Claro, Rich hablaba de las afecciones entre mujeres, pero por algo San Foucault veía la histórica erradicación de las amistades intimas entre hombres como una estrategia política sobre la que, en buena medida, se levantaba el orden patriarcal occidental que repuntó su homofobia a mediados del siglo XIX de la mano de la medicina y la psiquiatría. Habrá quienes dirán que nos encanta ponerle cinco patas al gato, y aunque sí nos gusta, veamos este vídeo como lo que es (aunque sus propósitos originales estén alejadísimos del contexto de interpretación que aquí proponemos): un irónico cuestionamiento de las diferencias (dadas por sentadas) entre una pareja de amigos y una pareja de novios.

21 nov. 2013

LAS CIBER[*]

por Juan Pizzani

Ya habíamos escuchado sobre nuevas estrategias de marketing que consisten en crear perfiles falsos en Facebook, a los cuales les gusta determinados productos, marcas, etc. Ahora también vemos una multitud de perfiles masculinos falsos, no asociados a ninguna actividad comercial concreta, todos en trajes de baño o short, tipos papea’os sin camisa, en una playa o montaña; fotos que se ve claramente que son bajadas de internet. Además que estos perfiles tienen dos, tres, o a veces hasta una sola foto y poca o ninguna actividad en el muro. Serán personas que abren una cuenta y no quieren poner una foto propia, quizá no les gusta como son, quizá son hombres que se ocultan en un closet. La mayoría de estos perfiles están relacionados con otros, o pertenecen a grupos aparente o explícitamente sexodiversos. Es marcado aquí el materialismo, la cultura consumista del cuerpo asociados a una escena y comunidad “gay”.

Mentiría si dijera que no estoy sensibilizado hacia un aspecto, una forma del cuerpo masculino, paradigmática, promovida hoy desde la industria millonaria del fisicoculturismo, el fitness y la “buena vida”. Son estos brazos, piernas y torso de Atlas que también se vienen anclando en nuestra psique a través de la pornografía gay. Diré esto a sabiendas de que la pornografía heterosexual predominante se enfoca en el cuerpo de la mujer, mientras que el hombre, muchas veces gordo o hasta avanzado en edad, provee sólo el pene, la acción, la posesión. Parece que, en la mayoría de casos, este cuerpo trabajado con enorme esfuerzo tiene detrás egocentrismos, narcisismos, compensación de carencias afectivas y diferentes complejos como el de feo, bajito, de pene pequeño, por color de la piel, por tipo de rostro o de conducta; según la imagen que predomina tanto en los espectáculos eróticos como en los discursos de salud.

El Facebook hoy sustituye en gran medida lo que en los 80 y 90 fueron los viejos clubes de citas románticas a través de cintas de video, donde hombres y mujeres hacían grabaciones describiéndose a sí mismos(as) y diciendo qué les gustaba y qué buscaban en un(a) posible compañero(a). En una red social este tipo de actividad es masiva y mucho más eficiente, pero también pública y evidente, cayendo en lo que se viene diciendo de que “Facebook es una forma de autoespionaje”. Las reglas del juego no están claras para toda la gente entre “locas”, “ful serios”, “bi”, “activos”, “pasivos” y “versátiles”; además de que el perfil FB o Manhunt, aun cuando es real, con fotos del usuario verdadero, sigue siendo un escudo más, una coraza más que impide el desarrollo sano de la personalidad con su correspondiente comunicación recíproca de impulsos afectivos. Quizá en una sociedad más madura emocionalmente, sin tanta represión, podrían tener algún sentido este tipo de recursos.


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[*]Artículo previamente publicado en http://soberaniasexuales.wordpress.com/2013/09/15/las-ciber/ así como en el semanario Épale, revista encartada en el periódico Ciudad Ccs. Lo difundimos acá a próposito del núm.07 de Gente rara sobre el tema Disidencia en red.

9 nov. 2013

GR07

El cruising en baños públicos de centros comerciales o en lugares abiertos (como El Ávila, en Caracas) ha sido desplazado, en buena medida, en años recientes, por el chanceo en línea. Las marchas y las protestas públicas se han fortalecido con (y, a veces, han dado paso a) nuevas formas de activismo social a través de Internet. Páginas dedicadas a cuadrar encuentros sexuales entre hombres son visitadas por millones de personas diariamente, al tiempo que la pornografía tradicional ha sufrido los embates de la crítica feminista, escenificada a través de las nuevas herramientas multimedia. La construcción de identidades disidentes cada vez más se hace cuerpo a través de perfiles en línea que redimensionan y complejizan los habituales encuentros cara a cara. La "red de redes" ha permitido la creación de comunidades (virtuales y no virtuales) impulsadas por la solidaridad mutua de quienes se sienten pertenecer a ellas. Es la era de la información (más que del conocimiento) y la información, si no ayuda a hacernos libre, quizá permita hacernos más fuertes. En nuestro séptimo número, queremos entender estos tiempos de red, reflexionar acerca de la disidencia en, y a través de, la red que, a veces, nos impulsa y, otras veces, nos encierra. _Disidencia en red


Colaboraron en este número: Gianfranco Briceño, Fernando de Araujo, María Mercedes Acosta (Setiido), Javier Sáez, José Perozo, José Joaquin Figueroa, Nino Zancocchia, Diego de los Reyes, Felipe Rivas San Martín, Jorge González Durand, Mano Martínez, Josecarlo Henriquez, Facundo R. Soto, Sigifredo Leal Guerrero, Jordi Chicleton. Coordinación y maquetación: Pablo Caraballo. Revisión: Javier Veliz.

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1 nov. 2013

GR07 [ Gabriel Pardo ]

“En nuestro séptimo número, queremos entender estos tiempos de redes, reflexionar acerca de la disidencia en, y a través de, la red que, a veces, nos impulsa y, otras veces, nos encierra”. En este contexto, Gabriel Pardo (pintor, ilustrador y dibujante español) nos presenta estas ilustraciones alusivas al complejo mundo de las relaciones en red que impone el mundo actual no solamente a través de Internet, sino también a través de herramientas telemáticas de largo alcance. El número 07 de Gente rara estará en línea y disponible la semana que viene.


30 sept. 2013

LEMEBEL a los Derechos Humanos

Pedro Segundo Mardones Lemebel, más conocido como Pedro Lemebel, nació en Santiago de Chile, el 21 de noviembre de 1952. Es un escritor y artista que reivindica la libertad sexual y critica la marginación social de las personas no heterosexuales particularmente durante la dictadura de Pinochet. Hijo de Pedro Mardones Paredes y de Violeta Elena Lemebel, Pedro utiliza el apellido de su madre quizá como inversión política de la tradición patriarcal de las nuestras leyes en el mundo occidental, quizá solamente para diferenciarse de su padre.

5 sept. 2013

Resistirse a la normalización... [ B. PRECIADO ]

"[...] Tomé mi cuerpo como terreno de experimentación. Por lo tanto, se trató de un estilo de “autoficción”, pero no en el sentido que se le da hoy en día, la del pequeño Yo, confinado a lo privado. El cuerpo tiene un espacio de extrema densidad política, y es el cuerpo de la multiplicidad. Es el universal en el particular. Sin embargo, está creciendo hoy en día el rechazar el marco médico y psiquiátrico, donde hasta ahora se define la transexualidad. Se trata de resistirse a la normalización de la masculinidad y la feminidad en nuestros cuerpos, y de inventar otras formas de placer y de convivencia."

Beatriz Preciado 
[traducción de la entrevista junto a Judith Butler, con la revista Têtu]

17 ago. 2013

Disidencia sexual y revolución

¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
Pedro Lemebel, Manifiesto (Hablo por mi diferencia)

A propósito del movimiento “sexodiverso” en Venezuela, la polarización social que se vive en el país y las luchas por la diversidad dentro de los partidos políticos nacionales, incluyendo a las organizaciones o colectivos ligados al partido de gobierno. El presente texto es el resultado de la necesidad de (re)pensar la situación de profundo atraso que se vive en nuestro país y las escasísimas iniciativas de un Estado socialista y revolucionario por decreto, para hacer efectivos los derechos de las personas que contravienen la obligatoriedad heterosexual.

Frente a la complicidad homicida de los poderes públicos ante el evidente clima de homofobia y transfobia que cobra vidas a diario y perpetúa formas indirectas de violencia. Frente a la reproducción de estructuras objetivas que sientan las bases para la exclusión de estas personas. Frente a la inacción, el encubrimiento y el silencio condescendiente de académicos, académicas y activistas ante la explicita discriminación, en el discurso y en la acción, de las y los dirigentes políticos cuando estos y estas pertenecen a su tolda partidista. Consideramos urgente el surgimiento de un movimiento político comprometido que haga frente al régimen sexual que ha imperado en Venezuela aún durante los 54 años de “democracia” y los últimos 14 años de “revolución”.

1. La injuria, de donde venga

Sectores activistas vinculados a la izquierda venezolana han señalado que la revolución bolivariana aboga por la liberación de la sexualidad en tanto ésta es construida con y por el pueblo. Sin embargo, las expresiones de homofobia de dirigentes políticos del Psuv (incluyendo al actual Presidente de la República) son, precisamente, la muestra de la homofobia de ese pueblo que se ensalza como fuente de bondades y reconocimiento a la diversidad. Es cierto que una izquierda coherente con sus principios debe luchar por la indistinta inclusión material de todos y todas aquellas que han sido histórica y sistemáticamente excluidas, pero el auto-reconocimiento como gente de izquierda no debe cegarnos ante la realidad de un sentir popular que, por historia impuesta y por raíces ancestrales, tiene una base profundamente patriarcal. Invisibilizar la homofobia, la transfobia y el machismo presente en los barrios, en los sindicatos de obreros y obreras, en los partidos de base socialista anti-imperialista, en los colectivos campesinos, indígenas y afrodescendientes, es legitimar su existencia y favorecer su reproducción.

Si debemos cuidarnos de los nacionalismos exacerbados y la insistencia en el “rescate” de los valores tradicionales, más aún debemos estar atentos ante la racionalización, aceptación y justificación de la violencia homofóbica y transfóbica en el seno de la propia disidencia sexual. La homofobia y la transfobia son inaceptables en todas sus presentaciones, sea a través del término popular “cachapera”, del término anglosajón “gay” o del término patologizante “homosexual”. Cuando éstos son utilizados como injurias frente a quienes no se asumen dentro de la normativa sexual, toda persona considerada “anormal” se convierte en objeto de abyección y desprecio. Lo dijo Eribon, la injuria (consumada o latente) es la expresión de la asimetría entre los individuos, entre los que son legítimos y los que no lo son. Por lo tanto, una cosa es apropiarse del término y utilizarlo como recurso de defensa, venga de donde venga, a través de su resemantización, desarmando al que humilla arrebatándole sus propias armas; y otra cosa es asumir que, por el lugar desde el que se enuncian, algunos de estos términos utilizados peyorativamente pueden ser en sí mismos más convenientes que otros, menos violentos y más aceptables.

2. La cuestión política

La política está diametralmente separada del partidismo sectario. Cualquier lucha por la vindicación de un colectivo social que quiera transformar las bases sobre las que se sustenta el orden que oprime y excluye, debe estar consciente de que los partidos políticos son aparatos que no buscan darle respuesta a lo que se sale de sus filas. Para cumplir la razón de su existencia, el partidismo tiene que anular la critica que lo ataca y la que ataca al orden del que se hace parte. Su lógica no le permite ser de otra forma. La banal distinción entre la crítica que destruye y la crítica que construye no debe ser excusa para enfilarnos, sumisamente, y callar los cuestionamientos demasiado escandalosos ante los patriarcas. La voz de las excluidas y los excluidos no puede simplemente construir sobre lo hecho, mucho menos si se dice revolucionaria. La deconstrucción del sistema es un imperativo de todo movimiento social, si no quiere “construir” la ilusión de su vindicación sobre la base de una sociedad que, en esencia, va contra él.

La nuestra es una sociedad patriarcal, androcéntrica y heterosexista, homofóbica y transfóbica de la peor manera posible, de la más invisible, de la que subrepticiamente se va contra ti, defendiéndose tras la negación del odio, tras el disfraz de un chiste, de un insulto “inocuo” o de las anticipadas “yo no soy homofóbico, pero…”, “yo no tengo problemas con sus inclinaciones sexuales, sin embargo, …”. El reordenamiento de nuestras disposiciones de lucha debe orientarse a la crítica radical del régimen presente, su lenguaje, sus discursos y sus prácticas, utilizando lo que del sistema nos convenga para subvertir las estructuras que nos mantienen en una situación de exclusión material y simbólica. No ir más allá del partido es correr el riesgo de convertir la lucha en una anquilosada defensa de lo que el partido nos quiera dar. La lucha, si es dentro del partido, debe ser también contra el partido y sus patriarcas. La lucha es por el reconocimiento social y es contra la raíz objetiva de las violencias cotidianas. La lucha es de una disidencia sexual que reafirma su carácter explícitamente político sin adhesión ni atadura partidista. Los partidos no hacen revolución, la historia nos lo ha demostrado. Pero para la disidencia sexual la revolución debe ser un imperativo ético y político que se exprese en un contra-discurso comprometido y en acciones orientadas a cuestionar el “sentido común” del clientelismo partidista y del conservadurismo imperante.

10 ago. 2013

Sentiido [ espacio de periodismo ]


Con motivo del tema que estaremos abordando en el próximo número de Gente rara (información en la sección COLABORAR), presentamos acá un proyecto en línea colombiano. Sentiido se define como “un espacio de periodismo, análisis y opinión de temas de diversidad sexual y de género (LGBTI)”. Al tiempo centro virtual de pensamiento que invita a la reflexión sobre estos temas, haciendo énfasis en los derechos humanos y un formador de opinión, capacitador en comunicación social responsable. Una web que sirve de ventana para información “seria” (y seriamente tratada) sobre la comunidad LGBTI, sobre la vindicación de sus derechos y el tratamiento discriminatorio hacia este colectivo además de una interesante mirada crítica a lo interno del mismo. Aunque es un proyecto colombiano, difunde información valiosa más allá de su territorio geográfico. [http://sentiido.com/]

26 jul. 2013

Gente vestida con ropa

Estos chicos se vistieron con la ropa de sus chicas para el lente del español Jon Uriarte. Lo más destacable es que la ropa le queda pequeña, en la mayoría de los casos. En un mundo ideal, no habría nada más que acotar. Es que todo el mundo debería ponerse la ropa que le provoque sin necesidad de dar demasiadas explicaciones. Lastima que, entre tantas constricciones, lo relevante de la serie no sea la foto en sí misma sino la "ocurrencia" de invertir cosas que, para nuestra sociedad, son intocables [vía feature shoot].


30 jun. 2013

Androgyne [ de Thibault Stipal ]

andrógino, na.
(Del lat. androgy̆nus, y este del gr. ἀνδρόγυνος, der. de ἀνήρ, ἀνδρός 'varón' y γυνή 'mujer').
1. adj. hermafrodita. U. t. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Cuyos rasgos externos no se corresponden definidamente con los propios de su sexo. U. t. c. s.
3. adj. Bot. monoico.
Fuente: DRAE [en línea]