lunes 9 de noviembre de 2009
Mentalidades Tercermundistas.
Si, yo soy el nuevo colaborador.

domingo 8 de noviembre de 2009
El amor gay, de Arturo Pérez-Reverte.
Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminando por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado.
Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.
Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos.
Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos, callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los vi cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.
Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa.
Largas adolescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad. La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara.
Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que algunos –muchos- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público.
A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar, condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama. Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.
Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo. Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo.
Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuántos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas.
jueves 5 de noviembre de 2009
ser raro
Dicho esto, prosigo…

Ahora bien, digamos que en los gustos no me puedo meter. Esa es ya una cosa más de libertad y de intimidad. Pero que me vengan a decir que un gay porque sea más masculino que yo va producir algún cambio significativo en la sociedad o, mejor aún, que si todos los gais fuéramos masculinos o aspiráramos a serlo la opresión sería una cosa del pasado es ya trasladarnos a otro nivel. Para empezar, pongamos entre paréntesis lo que hay detrás de esa discusión que resumimos arriba. ¿En que terreno nos movemos cuando decimos que queremos ser un «hombre de verdad» o cuando proponemos como sujeto de una presunta revolución a la «loca fuerte» que menciona Villouta? Está claro que en un terreno totalmente minado donde tenemos todas las de perder, una vaga reproducción del «ser hombre» y el «ser mujer», que, en última instancia, nunca nos llevará a nada (o, por lo menos, a nada distinto de lo que ya tenemos) pues se funda precisamente en la misma lógica binarista que nos dice que o bien somos una cosa o bien somos la otra, o bien somos homosexuales o bien somos heterosexuales. Villouta tiene toda la razón cuando critica a esa tendencia gay izquierdista que asume que el hombre porque sea femenino ya está «subvirtiendo» el sistema dominante, pero cae en el mismo error al proponer al «gay alfa» en esos mismo términos. Porque los moldes imperativos, en cualquier caso, son siempre la misma cosa pero con diferentes nombres, categorías impuestas demasiado tristes, aburridas, arcaicas, cerradas y limitantes.
Yo no quiero ser «hombre» ni quiero ser «mujer», yo no quiero entrar a formar parte de ese juego de opuestos donde uno siempre es claro y radiante y el otro se simplemente eso: el otro lado, oscuro y defectuoso. Yo no quiero tener que amoldar mis maneras y mis posturas para encajar en una u otra categoría. Eso me da demasiada flojera mental como para llevarlo a la práctica. Yo prefiero ser raro, si, dentro de lo que cabe y dentro de mis posibilidades, yo prefiero ser lo que soy sin estar buscando en mí esa esencia de lo que «debo ser». Yo prefiero ser raro y que nadie me venga a decir lo que «ser raro» es. Por eso si alguna vez me provoca ponerme unos tacones, lo haré, por la misma razón que si alguna vez me provoca estar con una mujer, también lo haré. Yo no tengo porque demostrarle a nadie que soy «hombre» o «mujer», «homosexual», «gay» o «heterosexual». Ni siquiera tengo por que decirlo. Puede que viva según una categoría para hacer más simples las cosas, pero sé --porque lo sé-- que toda categoría es provisional, que toda identidad es contingente y eso, eso definitivamente me da mucho más poder que ser un «hombre de verdad».
lunes 7 de septiembre de 2009
Sigamos en la vida nocturna
sábado 29 de agosto de 2009
¿Y si fuese en español?
Acerca del video de esta entrada
Tema: Buen tiempo para ataques aéreos (viðrar vel til loftárása)
Por: Sigur Rós (banda islandesa)/ Cd: ágætis byrjun (1999)
Letra (traducción libre de los subtítulos en inglés):
Me dejo fluir / Nado a través de mi mente yendo y viniendo / Mi alma sigue cantando la canción que una vez escribimos juntos / Una vez tuvimos un sueño / Lo teníamos todo / Cabalgamos hasta el fin del mundo / Cabalgamos en la búsqueda / Escalamos rascacielos, pero todos fueron destruidos /Ahora la paz se fue / Pierdo el equilibrio, me caigo /Aun así, me dejo fluir / Nado a través de mi mente, pero siempre vuelvo al mismo lugar / No queda nada mas por decir / Esto es lo mejor: Dios proveerá un día para nosotros /Mañana.
martes 25 de agosto de 2009
Cómo manejar el miedo al rechazo?
viernes 21 de agosto de 2009
Musica Bix
Hallé estos videos del mundo bisexual que en son excelentes en verdad! Aquí se los dejo:
viernes 7 de agosto de 2009
viernes 24 de julio de 2009
EL GUIÓN DEL CÓMPLICE Y DEL CODEPENDIENTE

- Naces.
- Creces y cortejas a una chica (ella se hará la pendeja cuando llegue la cuenta en los restaurantes).
- Estudias, te graduas y te casas.
- Tienes un hijo (varón preferiblemente).
- Tienes el otro (la "parejita", preferiblemente)
- Trabajas como perro para comprar el apartamento y pagar los estudios de tus hijos.
- Tienes un perro.
- Un niño ensimismado, delicado y de poca vida social (nunca jugará beisbol y lo dejarán de último al elegir equipos).
- Tendrá una adolescencia conflictiva, será enrollado, cuando no francamente raro.
- Se refugiará en su mundo interno, pues es muy difícil cortejar a los del mismo sexo (hará extrañas pruebas para saber si el amigo que le gusta mira hombres o mujeres).
- Después de empezar su vida sexual, tendrá un recorrido promiscuo y nunca, nunca, nunca, conocerá el amor.
- Tendrá un final horroroso y solitario (el SIDA es el final perfecto para esta parodia o, si no, un crimen de odio o uno pasional; de esos que se pueden poner en primera plana de los periódicos: mató a su "amigo" y luego se clavó un cuchillo en el corazón delante de su mamá, es el titular de la noticia más escabrosa que leí en este sentido).
Rumorología de lo nefastamente gay*

Con esto de que los venezolanos somos muy prolíficos inventando historias del prójimo (algo que difiere bastante del “Ama a tu prójimo como a ti mismo”), decidí investigar por mi cuenta uno de los rumores mas grandes de existen en mi ciudad: La misteriosa enfermedad sufrida por “El pollo” nuestro querisidimo gobernador del Estado Carabobo. Como la idea no es hacer una novela, redactar un cuento, o sencillamente transmitir una moraleja (cada quien que interprete su cosa) lo haré usando números:
1. Lo que origino el rumor fue que desde que el señor gano la gobernación hasta nuestros días no ha estado tan activo políticamente como se esperaba: Según recuerdo, prácticamente al día siguiente de su elección, volvieron a llamar a la mitad del “Parque Negra Hipólita” parque “Fernando Peñalver” (cuyo nombre fue cambiado por el gobernador anterior, afecto al gobierno) como se llamo en sus orígenes. Si eso no es activismo político ustedes me dirán. Pero el caso es que su “no asistencia” a eventos públicos de discutible importancia, su negativa a dar entrevistas o formar parte activa de la oposición como quizá otros esperaban, fue lo que despertó el rumor.
2. Una vez que el rumor de la enfermedad estaba bien afianzado la gente comenzó a hablar: Aparecieron los amigos cercanos, las fuentes cercanas, los que están cerca de su “circulo de amigos” a decir el Gobernador es gay, y que además fue por eso que la esposa lo dejo. De repente ves a tu tía quien solo va a la gobernación 2 veces por año (por decir algo) diciendo que la secretaria privada “del pollo” le dijo que el “carajo estaba enfermo” y para mas colmo por gay. Todo el mundo habla, y siempre apuntando a lo más escandaloso, como lo demostrare con el numeral 3.
3. Como suele pasar en el típico caso del gay enfermo, a nosotros no nos da cáncer o influenza porcina, no, siempre padecemos es de SIDA: De repente a tus oídos llega un rumor de que una supuesta enfermera de “Los Mangos” a sabiendas que esa era la prueba de sangre “del pollo”, se las ingenio para conocer el resultado ¡Escándalo! El pollito tiene SIDA.
4. Después de todo, tristemente descubres que si vivimos en un pueblo: Cuando empiezas a escuchar los matices de la historia de nuestro “Gobernador gay sidoso**”. Que si la esposa lo dejo por que lo encontró con un tal en el baño, que si un amigo del amigo que trabaja como seguridad para ellos, acostumbraba a llevarlo a sitios nocturnos de dudosa reputación (Como que si en Valencia hubieran tantos, eso lo saben hasta los heteros por Dios)… y así.
martes 21 de julio de 2009
"por marico" ¿se lo merece?
Ahora bien, ¿cuál es la reacción de la gente? Un amigo me contó hoy que, a propósito de lo sucedido, su madre había retomado el discurso eclesiástico: "Viste, hijo, viste lo que pasa cuando se va en contra de los designios de Dios". Ese Dios que castiga y mata a golpes, ese Dios que tortura, ese Dios que no le cierra sus puertas a los homosexuales siempre que estén dispuestos a transformarse, ese Dios que condena la legitimidad del amor entre dos personas del mismo sexo y el simple derecho de ser de las personas que, sólo por decir algo, no están totalmente a gusto con su cuerpo. Mi hermana, por su parte, que me adora y me ha apoyado siempre en todo, no puede evitar advertirme que tenga cuidado, que hay gente mala por ahí, que no confíe en nadie. Si, dejándose llevar por algo que es irremediablemente más fuerte que ella, lo que me esta diciendo mi hermana es que tenga cuidado con los maricos: mira de lo que son capaces. Mientras tanto mi abuelo y mi tío retoman una discusión de larga data. Uno afirma que la homosexualidad es una enfermedad, una falta cromosomica o algo así, una disfunción que viene de nacimiento. El otro no. Mi tío afirma que eso es una conducta totalmente aprendida, una cuestión meramente psicológica, un trastorno, resultado de ciertas condiciones sociales.
Si, la muerte de un homosexual siempre levanta polvo o, más bien, tierra: la tierra con la que sepultan no sólo al gay muerto sino a todos los demás que quedamos vivos pero enterrados en la clandestinidad… porque ser homosexual es una cosa asquerosa, porque los homosexuales somos unos enfermos. Parias que deben quedarse donde no llega la luz. Al final, por lo menos a mi no me parece errado decir que este sea otro crimen de odio más, y de los peores: de los que no se quedan ahí, en el crimen mismo, sino que fomentan y reproducen los prejuicios y, precisamente, el odio en nombre del cual se mata o se justifica la muerte. Porque fue la homofobia la que llevó a este muchacho a buscarse un “amante” que, a cambio de dinero, le hiciera ciertos “favores”, la misma que en el intento de inhibir la “desviación” reduce la homosexualidad a una cuestión meramente sexual. Imposibilitado de crear vínculos afectivos y efectivos con gente como él para no ser descubierto, ese muchacho (probablemente bajo la presión aún mayor de la estricta comunidad árabe venezolana) prefirió aislarse del mundo y mantener una parte esencial de su ser en secreto, reprimirse, darle dinero a cualquiera por sexo e ir a un último encuentro siempre tamizado por la clandestinidad, mientras sus padres le montaban el teatro de un matrimonio.
* Para que, al final, todo el mundo se enterara de la manera más escabrosa de su verdad y la familia deshonrada –al tiempo que se seca las lágrimas– haya tenido que esconderse como el avestruz. Totalmente exculpada, claro.
* Para que, al final, significativa y paradójicamente, la que muchos suponen que era su mejor amiga (“porque siempre andaba con él”) afirme no haberse enterado nunca de su homosexualidad (¿ni siquiera a ella se lo dijo?). Y peor aún, después de todo, incluso la niegue como queriendo absolver de ese terrible pecado a su amigo ahora muerto o simplemente negándose a creer que alguien a quien quiso en vida lo hayan matado “por marico”.
* Para que, al final, la sociedad quede totalmente libre de culpas y la única victima de todo el asunto se convierta, gracias a la magia de la homofobia, en uno de los imputados.
domingo 19 de julio de 2009
Parodia de lo Femenino
Bueno siempre he sido partidario de distinguir la orientación sexo-afectiva de los roles de género e identidades de género. O para ser más claros, siempre he sido partidario de no vincular a la homosexualidad del hombre con la feminidad o del “deseo de ser mujer”; ya que para mí la homosexualidad no debería verse como una “inversión sexual”; ya que se estaría naturalizando, normalizando,…la heterosexualidad y patologizando la homosexualidad, el menos, la gente justificaría que la homosexualidad no existe, solo existe porque el hombre se siente mujer y/o porque es femenino , o algo por el estilo, y así explicaría el porque le gustan los hombres, pero un “verdadero hombre” nunca le gustaran los hombres; vamos que seria una caricatura de la heterosexualidad. Por lo tanto mi distinción entre: gays, lesbianas, bisexuales, asexuales, pansexuales…; y las personas travestis, transgéneros, transexuales e intersex.
Pero… yo soy de esos chicos del ambiente, que utiliza mucho el género femenino al hablar entre nosotros, y aunque no seamos TV, TG, TS o IS; si somos LGB. ¿Porque lo hago? Pues, porque me gusta transgredir las normas del género, porque me gusta utilizar el género femenino sin necesidad de vestirme de mujer, “de sentirme mujer y/o femenino”. Realmente estoy confirmando mi identidad de género de hombre: “hay que estar muy seguro de ser hombre, como para utilizar de vez en cuando el género femenino al hablar, sin dudar de lo que eres”, más o menos esta es mi idea; también atreves de la burla, la teatralización, el humor de representar una escena “heterosexual” cuando nos fijamos mis amigos y yo en algún chico, y nuestro comportamiento típico de chica enamoradísima, incluyendo género femenino al hablar y así recordarles a la sociedad (o a nosotros mismos), que los roles de género tanto el la escena homosexual, como en la heterosexual,… son construcciones sociales, pero, realmente la sociedad ve en eso una construcción, o sin querer ¿le estamos confirmando que los roles de género si tiene que ver con la orientación sexual? “ellos se compartan así porque son maricas”. Y no lo ven como, una parodia de lo que hacen la mayoría de las personas “normales”, con cuerpos “normales” e identidades “normales”.
La verdad es algo de lo que debería razonar bastante. COÑO TAN CERRADA ES LA GENTE QUE NO VE MÁS ALLA.
jositocabrera@gmail.com
viernes 17 de julio de 2009
¿Ser el Lobo o La Caperucita?

A propósito de un comentario en el último post, decidí dedicarle espacio a una situación que se presenta con frecuencia, cuando tenemos dañado el "Gaydar"; ---el mío viene defectuoso de fábrica--.
Quiero compartir con ustedes acerca del juego de las Caperucitas desde la visión femenina. ¿A cuántas no les ha ocurrido que una compañera de trabajo, de universidad, de curso, parecen seguirles el juego de la seducción? ¿Cuántas mujeres terminan envueltas en relaciones insatisfactorias desde el punto de vista sexual, pero insuperables desde el punto de vista emocional?
Hagan memoria y recordaran que en más de una oportunidad les ha sucedido (no sé si a ustedes chicos, ¡me encantaría saberlo!)...¿Con que frecuencia la mujer que les gusta les llama más de una vez al día?, incluso para consultarte si debe o no pintarse las uñas, quiere que le digas como se ve más sexy, te ruega que le cocines porque ella enloquece con tu comida, te llama temprano en la mañana para que despiertes y para darte las buenas noches, quiere que la acompañes a depilarse e incluso hace que entres al minicuartito y te pide que te acerques a ver como dejan a Venus al descubierto y sin embargo se horrorizan cuando escuchan la palabra: Lesbiana.
Mujeres que aceptan tener una relación de pareja sin sexo con otra mujer, que juegan a la casita feliz, pero que no dan ni permiten que se de un paso hacia la erotización de la relación o que simplemente prefieren excusarse bajo el letrero social de "soy incrédula, hasta que no me diga que le gusto, no voy a creer que es lesbiana", prefieren utilizar el comodín "es mi mejor amiga" a aceptar que no se trata de una relación surgida de una cofradía.
Hace años, salía yo con la Señora E, estabamos en un conocido lugar de Jazz en Caracas, y luego de 5 tragos finalmente me dijo, abrazandome:
-El problema es que tu la quieres más a ella que a mí
Cabe destacar que no supe responder a esa oración, me quedé en el limbo --en ese tiempo aún existía--; esa confesión luego de años de detalles, ramos de flores, miles de cenas, coqueteos interminables, que parecían a mi juicio no correspondidos, terminaron siendo compensados con una frase.
La Señora E, tan heterosexual ella, tan straigth, tan tarbesiana, tan firmemente clara en sus preferencias, tenía una grieta. La represa nunca se rompió es verdad, pero me hice dos preguntas al respecto:
1.- ¿Sólo a mí me atraen las mujeres hetero? ¿Es algo patológico?
2.- ¿Por qué aceptar mis coqueteos si en teoría no te gustan las mujeres ?
Hace pocos días, conversando con una amiga psicóloga, le comenté acerca de mis andanzas con mujeres que quieren...pero no; ella me dijo que se trataba del Síndrome de Caperucita, que consiste en buscar el placer en las conductas que conscientemente no se aceptan... Entendí entonces que he sido "El Lobo", más maltratado de la historia y que las Señoras E y M han jugado metiendose en mis fauces para después salir corriendo a pedir ayuda.
Ser "El Lobo" en esta historia es un rol desgastante, y lo es aún más cuando no pretendes disfrazarte de dulce abuelita para engañar a "Las Caperucitas"; sino que son ellas las que se empeñan en colocarte una pijama y lentecitos, para obviar que las observas con deseo y que tus intenciones no son para nada fraternales.
Con la venia de los lectores y de Monsieur Perrault haré uso del derecho constitucional internauta del Copy-Paste y terminaré este post con algunas preguntas sobre el relato y sobre las Señoras Caperucitas que pululan por el bosque...
"El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta. La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
— Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
— Son para verte mejor — dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
— Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
— Son para oírte mejor — siguió diciendo el lobo.
— Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
— Son para...¡comerte mejoooor! — y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita."
* ¿Cómo el Lobo, siendo el amo y señor del bosque, no ataca a la niña en sus dominios sino que la espera metido en la cama?
¿De veras no se dan cuenta de la cara de bobas enamoradas que ponemos cuando las miramos?
* ¿Cómo se explica que la muchacha no sea capaz de reconocer las diferencias, que sí nota, entre su abuela y una bestia disfrazada?
¿Cómo explicas que después de tanto tiempo, jamás les hayamos presentado un novio, amante o pretendiente y tengamos tantas amigas?
lunes 13 de julio de 2009
Religión e identidad gay



